Graffiti
Cartas de rechazo en guante de seda y misivas admirables
Los grandes escritores también tuvieron quienes les dijeron que no al comienzo de sus carreras. Pero, si ese rechazo viene de forma educada, la cosa cambia
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Le ocurrió a George Orwell, que recibió una carta muy amable del poeta y editor T. S. Eliot declinando publicarle su Rebelión en la granja. También hay cartas de admiración, como la que un jovencísimo y osado James Joyce (Ulises) escribió a su idolatrado Henrik Ibsen, el laureado dramaturgo autor de Casa de muñecas. Son las historias literarias que nos trae la escritora Irati Jiménez.